¿Qué es la vulva? ¡Comprende la vulva y algunos consejos para mantenerla feliz!

Conoce tu vulva

Como asesora y enfermera especialista en salud sexual y reproductiva, puedo asegurar que la salud vulvar y vaginal es fundamental. Conocer la anatomía normal y reconocer los posibles cambios puede ser algo complicado ya que la complejidad del mapa vulvar puede ser confusa. La pregunta es… ¿estamos todos familiarizados con los complejos pliegues y orificios de esta parte de nuestro cuerpo?

A menudo el término vulva provoca incertidumbre y la palabra vagina se utiliza habitualmente como un término general global para los genitales femeninos.

Por supuesto todas somos diferentes; nuestra forma y las partes de nuestro cuerpo son similares pero únicos de forma intrínseca. La mayor parte de nosotras no hace comparaciones ni describe esta parte del cuerpo de forma rutinaria así que no es nada sorprendente que la vulva pueda ser un territorio desconocido.

Con esto en mente:

¿Qué es la vulva y cuál es su función?

La palabra vulva significa, de manera muy conveniente, cobertura (del latín) y se refiere a los genitales femeninos externos. En la mayor parte de los casos incluye:

  • El monte de Venus: el montículo de tejido graso que cubre y protege el hueso púbico.
  • Los labios mayores : habitualmente conocidos comos los labios externos. En algunas de nosotras, los labios se unen, cubriendo los labios internos y otras partes, pero para otros estas partes pueden quedar a la vista ya que los labios mayores quedan ligeramente separados.
  • Los labios menores: los labios internos están situados dentro de los labios mayores y la piel tiene habitualmente un color más oscuro, aunque esto puede variar de una persona a otra. También puede variar el tamaño, la forma y la longitud de cada lado; a menudo no hay simetría y también es una variación dentro de la normalidad tener los labios internos más largos que los externos. Los labios menores albergan las diminutas glándulas sebáceas que secretan los aceites para la lubricación.
  • El clítoris normalmente está situado entre los pliegues internos de la vulva (labios menores), en la parte superior. Bajo el prepucio del clítoris se encuentra la cabeza del clítoris conocida como glande que varía en tamaño de una persona a otra. En el clítoris se estima que hay al menos 8000 terminaciones nerviosas sensoriales y es el centro de la respuesta sexual para la mayor parte de las hembras.
  • La apertura de la uretra está situada por encima de la vagina y por debajo del clítoris y es el lugar por el que se excreta la orina a través de un conducto conectado con la vejiga.
  • El vestíbulo es el área de piel que rodea directamente la apertura vaginal y la uretra, fuera del cuerpo pero dentro de los labios menores.
  • La apertura vaginal está situada debajo de la uretra y es un tubo muscular que conecta el cérvix (el cuello del útero) con la vulva externa. El tamaño y la forma de la vagina pueden variar de una persona a otra.
  • El perineo describe el área de piel y músculo situado entre la vagina y el ano.

 

Autoexploración de la vulva

Si todavía no te estás explorando la vulva de vez en cuando, quizá este sea el momento de empezar a hacerlo. Siempre es bueno conocer los cambios de la piel, por ejemplo, lo antes posible. Una manera cómoda de hacerlo es tumbarse con la espalda y los hombros ligeramente elevados sobre almohadas. Sujeta un espejo en una mano y usa la otra mano para separar los labios y mira detenidamente.

Comprueba que no haya bultos, verrugas, lesiones en la piel ni ningún otro cambio como el color, afinamiento o engrosamiento de la piel de los labios o las áreas circundantes. Si tienes alguno de estos síntomas, sería aconsejable que lo hicieras revisar por un médico o una enfermera.

Dolor, picor, quemazón e irritación general de la vulva pueden ser signos de una infección habitual por hongos como la candidiasis. Un cambio en el olor o el flujo puede indicar un tipo diferente de infección como vaginosis bacteriana. Las enfermedades de transmisión sexual como el virus del papiloma humano (VPH) pueden causar la aparición de lesiones verrugosas en torno a la vulva, normalmente conocidas como verrugas genitales. El virus del herpes simple (VHS) puede causar dolorosas ampollas o úlceras/llagas que desaparecerán pero pueden volver a aparecer. En estas circunstancias, sería sensato acudir a tu médico/ginecólogo o servicio de salud sexual donde te ayudarán a controlar estas infecciones y te ofrecerán pruebas de otras infecciones si lo consideran pertinente. También te pueden derivar a otros servicios como dermatología o un especialista en la vulva si es necesario.

Otras enfermedades de la vulva que pueden causar irritación y picor incluyen enfermedades inflamatorias de la piel como eccema/dermatitis, liquen escleroso, liquen simple y liquen plano. Es importante obtener el diagnóstico correcto para poder prescribir un tratamiento adecuado.

Mucha gente experimenta también síndromes de dolor como vulvodinia, vestibulitis y vaginismo, por nombrar algunos. Aún queda mucho por aprender sobre estas enfermedades, pero hay ayuda disponible así que ¡no sufras en silencio!

 

¿Algo más grave?

El cáncer vulvar es una enfermedad rara en personas de menos de 50 años que no hayan entrado aún en la menopausia. Sin embargo, es importante ser consciente de que algunos de los signos del cáncer vulvar pueden ser similares a los síntomas que se experimentan por infecciones más comunes. Así que, si observas algún cambio en el aspecto habitual de tu vulva, siempre deberías consultarlo con tu médico de cabecera y/o servicios especializados apropiados.

 

Consejos saludables para la vulva y la vagina

Cuando se trata de limpiar la vulva y la vagina, el mejor consejo es no complicar las cosas.

  • Tal y como expliqué en mi última publicación, conocer bien tu vulva y tu vagina es importante, reconocer posibles cambios en una fase temprana puede suponer una diferencia crucial.
  • La vulva tiene numerosas glándulas sudoríparas, por lo que cabe esperar cierto olor. Sin embargo, limpiarse o lavarse en exceso puede en realidad causar más daños que efectos positivos.
  • ¡Es mejor no darse duchas vaginales! (lanzar un chorro/enjuagar con agua u otros fluidos dentro de la vagina). Las duchas vaginales pueden alterar las bacterias buenas de la vagina, necesarias para mantener un equilibrio saludable. La vagina es un órgano dinámico con un complejo sistema de autolimpieza propio; no necesita limpieza en el interior.
  • El flujo vaginal es normal y saludable; ligeramente ácido con un pH de aproximadamente 3,5 – 4,5 (el pH mide la acidez). La cantidad de flujo varía de una persona a otra y puede cambiar en apariencia y textura a lo largo del ciclo menstrual. No obstante, si experimentas flujo diferente al habitual u observas un olor fuerte o tienes síntomas de picazón o irritación, podrían ser síntomas de una infección que puede o no necesitar tratamiento pero que deberías consultar con tu médico o un profesional sanitario local.
  • Los productos perfumados como los jabones con mucho aroma, los polvos de talco, los sprays de desodorante vaginal y las toallitas húmedas perfumadas también pueden perturbar el equilibro natural de la vagina y se deberían evitar en toda la zona. Una de las infecciones más comunes que puede causar flujo con un fuerte olor es la vaginosis bacteriana. Si tienes esta infección, puedes tener la inclinación a lavarte con más frecuencia, pero es improbable que solamente eso ayude y es posible que sea necesario tomar antibióticos.

Debería ser suficiente con lavarse con agua o quizás prefieras consultar a tu médico/ginecólogo sobre la posibilidad de usar un sustituto del jabón como alternativa.

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