Mónica
Usuaria de Mooncup desde 2005, cuando la descubrí un poco por casualidad en la tienda de Comercio Justo de unas amigas. En estos cinco años me he sentido más libre, menos húmeda y dependiente, más en contacto con mi sabia sangre menstrual, menos preocupada por las toneladas de desechos que generaba... En definitiva, Mooncup es una gran revolución, en nuestras manos está el hacérsela llegar a nuestras amigas. ¡Alcen sus voces, mujeres!


